Tarifa por hora: cuánto cobrar por tu trabajo extra

Tarifa por hora: cuánto cobrar por tu trabajo extra

Te ofrecen un encargo fuera del trabajo, te preguntan cuánto cobras y sueltas el primer número que se te pasa por la cabeza. Así empiezan casi todos los ingresos extra que acaban dando menos que la nómina. La tarifa por hora no se improvisa: se calcula al revés, partiendo del dinero que quieres que te quede en la cuenta. Aquí tienes la cuenta entera, con los números hechos, para que la repitas con los tuyos.

Tu sueldo dividido entre las horas no es tu tarifa por hora

La división que hace todo el mundo: cobro 24.000 euros brutos al año, trabajo 1.800 horas, luego mi hora vale 13,33 euros. Cobrar 20 por el encargo del sábado parece un chollo.

No lo es, por tres cosas que esa división esconde. Dentro de esas 1.800 horas de convenio van pagadas tus vacaciones, tus festivos y tus bajas, y el sábado que montas un mueble no lleva nada de eso dentro. En la nómina la empresa asume su parte de cotización y tú ni la ves; en el encargo la asumes tú. Y el material, el desplazamiento, el móvil y la herramienta salen de tu bolsillo y no del almacén de nadie.

Esos 13,33 euros no son tu precio: son el suelo por debajo del cual estás pagando por trabajar el fin de semana.

Las horas que cobras no son las horas que trabajas

Dedicas diez horas a la semana al ingreso extra. De esas diez, ¿cuántas sales a facturar? El presupuesto que no te aceptan, el mensaje del cliente del domingo por la noche, la factura, el trimestre, la mañana buscando clientes. Nada de eso se cobra, y todo eso ocupa.

Diez horas por cuatro semanas son cuarenta horas al mes. Si siete de cada diez acaban siendo facturables, te quedan 28 horas vendibles: 40 × 0,7 = 28. Las otras doce las trabajas igual y no las paga nadie, así que van metidas dentro del precio de las 28.

Antes de fiarte de un porcentaje, mídelo un mes con el reloj. De los que me traen ese mes medido casi ninguno llega al 70 %: la mayoría anda más cerca de la mitad, y ahí está media explicación de por qué no les salen las cuentas.

La cuenta completa: de 400 euros netos a tu tarifa por hora

No se parte del precio, se parte de lo que quieres que quede. Cuatro datos y dos divisiones:

Tarifa = (lo que quieres neto ÷ (1 − tu tipo marginal) + tus costes fijos del mes) ÷ horas facturables

Con los números del ejemplo: quiero 400 euros netos al mes. Mis costes fijos del mes son 100 euros entre la cuota que me toque pagar y las herramientas que uso —pon los tuyos, no los míos—. Tengo 28 horas facturables. Y el beneficio tributa a mi tipo marginal, que aquí es el 30 %, así que de cada euro de beneficio me quedo 0,70.

Primero, el beneficio que necesito antes de impuestos: 400 ÷ 0,70 = 571,43 euros. Como los costes se descuentan antes de tributar, le sumo mis 100 y ya sé lo que hay que facturar: 671,43 euros al mes. Después, entre las horas que vendo: 671,43 ÷ 28 = 23,98 euros la hora. Y hacia arriba, que en este lado de la mesa siempre se redondea así: 24 euros.

Dale la vuelta para comprobarlo. Veintiocho horas a 23,98 son 671,44 euros facturados; menos los 100 de costes fijos quedan 571,44 de beneficio; menos el 30 % de impuestos, 400 limpios. Cuadra.

Y ahora la comparación que escuece: 23,98 frente a los 13,33 de la nómina. Casi el doble. No porque tu trabajo del sábado valga el doble, sino porque el sábado no hay una empresa detrás pagando la mitad de las facturas.

Una barra de diez tramos con solo siete coloreados muestra las horas del trabajo extra que llegas a facturar, y un círculo debajo reparte cada euro cobrado entre impuestos, costes fijos y lo que de verdad te queda
Las dos fugas que nadie cuenta al poner precio: de cada diez horas trabajadas solo se facturan siete, y de cada euro facturado se van antes los costes fijos y los impuestos. Por eso 400 euros netos obligan a facturar 671.
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Rubén, una cocina montada y la cuenta que no había hecho nunca

Rubén es técnico de mantenimiento y vino a verme un jueves por la tarde con una libreta de espiral con el muelle torcido, las esquinas de las hojas onduladas y un cerco de café seco en la portada. Dentro, a boli y con la letra apretada, la lista de sus sábados del último año: cocinas y armarios montados a domicilio. Llevaba diez meses cobrando 120 euros por montar una cocina.

Le pregunté cuánto tardaba. «Seis horas, siete si el mueble viene mal.» Veinte euros la hora, me dijo, orgulloso. Le pedí que contara el resto: la media hora larga de ida, la media de vuelta y la pasada por la tienda a por los tornillos que nunca vienen en la caja. Hora y media más. Siete horas y media por 120 euros: 16 euros la hora.

Le faltaba todavía la parte de abajo. Entre cuota y seguro se le iban unos 120 euros al mes y hacía cuatro cocinas, así que 30 euros por encargo. De los 90 que quedaban, el 30 % se marchaba en impuestos: 63 euros por sábado. Dividido entre siete horas y media, 8,40 euros la hora. En su empresa cobraba más de 13.

Se quedó mirando la libreta un rato largo y luego soltó la frase que le repito a todo el que llega con un ingreso extra: «Entonces llevo diez meses pagando por trabajar los sábados.» Subió la cocina a 260 euros. Perdió uno de sus cuatro clientes y aun así pasó de 252 euros al mes a 462 trabajando un sábado menos, con la cuota repartida entre tres encargos y no cuatro: 40 euros por cocina en vez de 30. A 260 por siete horas y media factura 34,67 la hora, ya por encima de los 23,98 del ejemplo, y la próxima subida la tiene apuntada para enero.

Presupuestos cerrados: multiplica tus horas por uno y medio

El cliente no quiere una tarifa, quiere un precio. Perfecto: la tarifa por hora es tu herramienta de cálculo y el precio cerrado, lo que sale de ella. El problema es que las horas se escapan y el precio no se mueve.

Presupuestas un encargo que calculas en diez horas: 10 × 23,98 = 239,80, redondeas y pides 240 euros. Si al final te lleva dieciocho, tu hora real ha sido 240 ÷ 18 = 13,33 euros. Has trabajado ocho horas gratis para acabar cobrando exactamente lo mismo que en la nómina.

La regla que uso y que funciona: multiplica por 1,5 las horas que has estimado, porque tu estimación es optimista siempre. Diez horas se convierten en quince; 15 × 23,98 = 359,70, y presupuestas 360. Si el encargo se te va a dieciocho horas, 360 ÷ 18 = 20 euros la hora: menos de lo que querías, pero vivo. Y si lo acabas en las diez de tu cálculo, has cobrado 36 euros la hora, que es exactamente la prima por haber acertado.

Preguntas frecuentes

¿Y si nadie me paga esa tarifa? Entonces el mercado te está diciendo algo, pero no siempre lo que crees. Antes de bajar el precio, mira las horas que no facturas: pasar del 70 % al 85 % te deja 34 horas vendibles y baja la tarifa necesaria de 23,98 a 19,75 euros sin tocar lo que cobras a nadie. Se gana más dinero quitando horas muertas que regateándote a ti mismo.

¿Cobro igual la primera hora que la décima? No, y conviene decirlo antes de empezar. El desplazamiento, montar, recoger y la conversación de la puerta pesan lo mismo en un encargo de una hora que en uno de seis, así que el pequeño te sale carísimo. Se arregla con un mínimo de servicio: dos horas, se tarde lo que se tarde.

¿Hay que subirla cada año? Sí, y de oficio. Con una inflación del 3 %, esos 23,98 euros pasan a 24,70 el año que viene. Si la dejas tres años quieta, tu precio habrá perdido el 8,5 % de su valor sin que tú hayas decidido nada. Ponle fecha en el calendario y avisa por escrito con un mes: quien se va por un 3 % se iba a ir igual.

Puntos clave

  • Tu sueldo entre tus horas no es tu precio: 13,33 euros la hora es el suelo, no la tarifa.
  • De cuarenta horas al mes solo unas 28 se facturan; las otras doce hay que cobrarlas dentro de esas 28.
  • La cuenta va al revés: 400 netos ÷ 0,70 son 571,43 de beneficio, más 100 de costes son 671,43 a facturar, y entre 28 horas salen 23,98 la hora.
  • En precio cerrado, multiplica por 1,5 las horas estimadas: 240 euros se convierten en 360 y te salvan el encargo que se alarga.
  • Sube la tarifa por hora cada año: tres ejercicios quieta con un 3 % de inflación te comen el 8,5 % del precio.
Emilio Zarzuela

Emilio Zarzuela

Asesor de economía personal especializado en ingresos complementarios para asalariados

Emilio Zarzuela es asesor de economía personal con más de diez años ayudando a asalariados a ordenar sus finanzas y construir fuentes de ingresos complementarias. Ha analizado y probado decenas de vías de ingreso extra —del alquiler de habitaciones a los microtrabajos y la inversión automatizada— y publica sus comparativas con datos de horas invertidas y rendimiento neto. En ingresos.io escribe la guía que le habría gustado tener cuando su nómina dejó de llegar a todo.

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